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5 pasos para convertir tu idea en un producto (sin que te la roben)

Independientemente de si quieres producir y vender tu idea solo o si quieres ofrecérsela a una empresa para que lo haga, la única forma de sacarle dinero a tu invento es registrar la patente.

El foco sobre tu cabeza brilla tanto que podría cegar a los demás. Pero ¿qué deberías hacer con esas increíbles ideas? Antes de empezar a contarle a las personas equivocadas o de vendérsela a la primera empresa que te ofrezca comprarla, necesitas hacer una cosa: protegerla.

Independientemente de si quieres producir y vender tu idea solo o si quieres ofrecérsela a una empresa para que lo haga, la única forma de sacarle dinero a tu invento y de garantizar que nadie se robe tu idea es registrar la patente. Sabemos que este puede ser un proceso complejo, así que platicamos con Andy Gibbs, autor de Essentials of Patents, para ayudarnos a desmenuzarlo en cinco simples pasos.

1. Documenta tu idea

El simple hecho de tener una “idea” no vale nada, tienes que tener prueba de cómo se te ocurrió esa idea. Escribe todo lo que se te ocurra que se relacione con tu invento, desde lo que es y cómo funciona hasta cómo planeas venderlo. Este es el primer paso para patentar tu invento y evitar que te la roben. Probablemente hayas escuchado de la “patente de los pobres”, que es escribir tu idea y enviártela por correo sellado para que tengas una prueba fechada de la concepción de tu invento. Esto no es tan confiable, y en Estados Unidos no se ha sostenido en varios juicios.

Lo ideal es escribir tu idea en un diario y tener testigos que la firmen. Este diario se convertirá en tu biblia a lo largo del proceso. El diario de un inventor puede ser cualquier cuaderno que tenga páginas numeradas, o puedes comprar diarios especiales para esto. Solamente asegúrate de que no se le puedan arrancar las hojas y que éstas vengan numeradas de principio a fin.

2. Investiga tu idea

Necesitarás investigar el funcionamiento de tu idea desde el aspecto legal y el de negocios. Antes de ir a registrarla, aquí te dejamos dos pasos que debes dar.

Haz una investigación sobre patentes previas

Investiga tu mercado

Sin duda tu hermano piensa que tu nueva idea para una manguera es excelente, pero eso no significa que tu vecino la compraría. Más del 95 por ciento de las patentes nunca le generan dinero al inventor. Antes de invertir demasiado tiempo y dinero en registrar tu idea, haz un poco de investigación de mercado. ¿La gente estaría dispuesta a pagar por lo que inventaste? Una vez que estés seguro de que sí hay mercado para tu idea, asegúrate de que pueda ser fabricada y distribuida, por lo menos a nivel nacional, a un costo lo suficientemente accesible. Los costos los puedes calcular comparando tu producto a los que ya existan en el mercado. Además, esto te permite ir monitoreando a la competencia, algo que sin duda vas a tener independientemente de qué tan original creas que es tu idea.

3. Construye un prototipo

Un prototipo es un modelo de tu invento que pone en práctica todas las cosas que escribiste en tu diario. Esto demostrará el diseño de tu invento cuando lo lleves a registrar y /o lo presentes con posibles inversionistas. No registres nada hasta que hayas construido el prototipo. Casi siempre te vas a topar con alguna falla del modelo original o se te ocurrirá una nueva característica que agregarle. Si patentas tu idea antes de revisar estos detalles no podrás incluirlos y correrás el riesgo de perder los derechos de tu patente cuando alguien más presente el diseño mejorado.

Aquí algunas reglas generales que debes tener en cuenta cuando construyas tu prototipo:

  • Empieza con un dibujo. Antes de empezar a construir o modelar, haz un dibujo de tus ideas en el diario.
  • Crea una maqueta del concepto con algún material que te permita hacer un modelo en 3D.
  • Una vez que estés satisfecho con la maqueta, construye un modelo totalmente funcional. Hay muchos libros y kits que te pueden ayudar en este proceso. Si tu invento es algo que te costará mucho producir o que no se puede construir como modelo, digamos si es un proceso de refinería o una nueva medicina, considera hacer un prototipo virtual.

4. Inicia el proceso de registro

Ahora que ya tienes descifrados todos los pasos de tu diseño, es momento de registrarlo. Hay dos tipos principales de patentes de los que tendrás que elegir: un patente de utilidad (para nuevos procesos y maquinaria) o patente de diseño (para producir nuevos diseños).

Los trámites ante el IMPI pueden ser tediosos y complicados, sobre todo si no lo has hecho antes. Lo ideal es acercarte a un abogado o a un despacho jurídico que te asesore legalmente sobre el tema.

Sigue esta lista de pasos para elegir al mejor profesional:

  • Haz la tarea. Ten tu diario a mano, con los dibujos y las notas, además del prototipo. Esto te ahorrará tiempo y dinero y los convencerá de que vale la pena trabajar contigo.
  • Asegúrate de que tengan todos sus papeles en regla y que estén debidamente registrados ante todos los organismos mexicanos necesarios.
  • Investiga si tienen experiencia previa en el IMPI y con qué tipo de patentes. Si tu invento un concepto, busca a alguien que tenga experiencia en registrar conceptos. Si tu invento es una máquina, busca a alguien que lo haya hecho antes.
  • Acuerden los honorarios. Te recomendamos acercarte a bufetes pequeños porque son menos costosos y trabajarán de la mano contigo. Pónganse de acuerdo en un costo total antes de cerrar el trato.

5. Vende tu invento

Ahora llegó el momento de descifrar cómo llevar tu producto al mercado.

Empieza haciendo un modelo de negocios. ¿Cómo vas a conseguir el dinero? ¿Dónde te van a fabricar el producto? ¿Cómo lo vas a vender? Ahora es buen momento para decidir si lo vas a hacer solo o si vas a vender la patente o licenciarle a otra compañía. Cuando ofreces la licencia recibirás un porcentaje pequeño de las ventas, y esto puede asustar a los inventores porque sienten que merecen más. Sin embargo, debes considerar el lado positivo: no tendrás la carga financiera asociada al negocio. Y esto puede generarte mucho más dinero a la larga.

También es importante recordar que desde el momento en el que concebiste la idea a que la veas en una tienda puede pasar muchísimo tiempo. La mayoría de los inventos tardan años en ver la luz. Ten paciencia y sigue diligentemente estos pasos para patentar tu invento y tus años de trabajo duro por fin darán frutos.

Fuente: Entrepreneur

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